(Deportar masivamente a los inmigrantes ilegales, construir un nuevo muro en la frontera con México que el país latinoamericano tendría que pagar, eliminar los tratados de libre comercio implementados con distintos países de la región, endurecer las relaciones con Cuba y con Venezuela…
Para los latinoamericanos, la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos llega atada de varios miedos. Las promesas de campaña del magnate de la construcción, el antipolítico que supo canalizar la rabia y la frustración de buena parte del electorado estadounidense de clase media -incluidos millones de latinos-, han producido una situación de incertidumbre en la región. Pero no es asi, pues lo que se habla en las campañas electorales pocas veces se pueden llevar a cabo cuando ya eres presidente.)

WASHINGTON DC.- Junto a su familia, Donald Trump subió al estrado para su juramentación. Realizado el juramento, aproximadamente a las 11:00 de la mañana (hora local), Donald Trump pasó a convertirse en el 45° presidente de los Estados Unidos, dejando a Barack Obama como nuevo expresidente. Obama subió para saludar a Trump y su familia, quienes no se separaron de él en ningún momento de la ceremonia. El Ejército de los Estados Unidos también procede a realizar los disparos en honor al nuevo presidente de EUA. Donald Trump asumió como presidente de Estados Unidos con un discurso de tono populista, breve pero muy duro con la clase política que lo rodeaba en la fachada oeste del Capitolio de Washington DC asistiendo a su toma de posesión, mientras el nuevo mandatario apelaba al ciudadano “olvidado”, ese que considera que le permitió llegar a la Casa Blanca.
“No estamos transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otros, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington DC y dándoselo a ustedes, el pueblo estadounidense”, dijo Trump, en una alocución de unos 20 minutos que resumió los mensajes que dio a lo largo de su campaña electoral.
Al principio, el discurso parecía que discurriría por las vías tradicionales de llamados a la unidad que suelen hacer los nuevos mandatarios, cuando el flamante presidente dió las gracias al mundo y hasta al presidente saliente Barack Obama y su esposa Michelle, pero rápidamente Trump retomó el estilo y los temas de sus eventos electorales.
A partir de allí, el republicano empezó a cuestionar a la misma clase política que le estaba rodeando en ese momento calificándola como “pequeño grupo” que se ha beneficiado del gobierno “a costa del pueblo”.
De hecho, el presidente se distanció de ese establishment del que ahora se supone que forma parte como jefe de Estado y a lo largo de su discurso quizo identificarse siempre con esa pluralidad de ciudadanos “excluídos” por la acción de la clase política, algo que presagia desde ya que su estilo de outsider seguirá incluso desde la Casa Blanca.

Trump aseguró que “no buscamos imponer nuestro modo de vida a nadie, pero queremos brillar para que todos nos sigan”. Dentro de su discurso, Trump retomó una parte bíblica al decir que “el pueblo de Dios debe vivir en unidad”, mientras hace un llamado para vivir en solidaridad y esperando que Estados Unidos “viva unido para que nadie la pare”. “Todos tenemos la misma sangre roja de patriotas”, aseguró Trump, en referencia al tema de las razas que conviven dentro de Estados Unidos. “Ya sea que un niño nazca en Detroit o en Nebraska, ellos ven el mismo cielo y llenan su corazón con los mismos sueños y reciben la vida por el mismo gran Creador.
Pese a que dentro del verbo populista y revanchista de su discurso inaugural habló de unidad y reconciliación, en su primer día como presidente de Estados Unidos, Donald Trump encontró el país dividido que él promovió como candidato.
Mientras sus partidarios lo celebraron al momento de jurar el cargo en la ceremonia oficial en las escalinatas del capitolio, las calles de Washington DC eran testigo de protestas que comenzaron pacíficas pero se tornaron violentas por momentos: al final del día dejaron un saldo de 217 personas arrestadas y seis oficiales heridos, según cifras de la policía.
La efervescencia callejera del viernes puede ser preludio de lo que se vivirá en la ciudad el sábado, cuando se produzca la llamada Marcha de las Mujeres, una manifestación convocada para resaltar derechos que algunos creen que pueden estar en peligro con el potencial avance de una agenda conservadora republicana en los próximos años.
Pero demosle una oportunidad de mostrar que el quiere lo mejor para todos, y que con la yuda de Dios y de sus mejores consejeros, hara bien a la nacion y a la comunidad Latina, respetara y hara justicia.